Monday, April 17, 2006

MI PADRASTRO



Todo comenzó un día que mamá no estaba.
El llegó de visita y la encontró jugando el Internet. Veía una página pornográfica.
La sentó en sus piernas y le explicó que eso no era bueno para una niña de su edad, pero al levantarse ella rozó por casualidad una de sus manos con el pene.
El se estremeció sin quererlo.
Esa noche tuvo que masturbarse, no sabía que insano pensamiento le roía el alma, y sin querer eyaculó al acordarse de el roce.
Lo que siguió fue un día, que la sentó en sus piernas de nuevo, en busca de esa sensación, ella se sentó con las piernas abiertas....
-eso no es bueno. Le dijo- a papi no le gusta.
-tu no eres mi papi.
-me gusta que me digas así.
Y poniendo una rodilla sobre el deliberadamente, le dijo: -si papi.

Se la llevó a la cama nada mas pudo, le quitó el uniforme con las manos temblorosas, lego ella le bajó los pantalones.
Se tumbó sobre la cama y le dijo: Sácale le leche a papi, chúpamelo bebe.
Ella se arrodilló y se le empinó como quien chupa una paleta. Nada mas verla se vino.
Hasta entonces no quería penetrarla, estaba muy pequeña, apenas ocho años.
El año transcurrió con sendas masturbadas y felaciones.
Cuando cumplió los nueve. El le regaló una hermosa muñeca, luego la sacó a pasear.
Ya en el motel, desnuda, recorrió su lengua por primera vez todos sus rincones, chupó los pezones rosados, los muslos blancos, y en un inesperado gesto, ella se abrió, como se despliega una rosa. Y su lengua pudo saborear lo que por muchos años fue un sueño prohibido.
Luego tuvo que hacer ese viaje de un año. Se cogió a muchas mujeres, pero no sentía nada por ninguna, las tetas grandes lo asqueaban, las pequeñas ya no eran turgentes, las vaginas ya no eran sonrosadas y tersas.
Tan pronto regresó la buscó. Su madre no quería regresar con el pero la convenció, Luego vino aquel día.
Tenía la verga tan dura desde la mañana, lo planeó todo, pasó por ella para ir a dejarla al escuela, luego ella fingió estar enferma y la regresaron, pero se quedó en la calle esperando a su papi.
Hoy te voy a coger. ¿Quieres que papi te coja?
Si...murmuró ...
-Pídeselo a papi...
_Cógeme papi.
El le había explicado que era coger, que era gozar mas que cuando le sacaba leche, mas que cuando la masturbaba, y ella ya no podía vivir sin aquel goce.
Volvió a sentir los labios de niña ciñendo su falo, volvió a tocar el pubis rosado e incluso a lamerlo y se sintió en el séptimo cielo. Pero cuando se acostó boca arriba y la resbaló toda en ella, el placer fue tal que ninguno de los dos tuvo que moverse, sus cuerpos por si mismos se contraían en un dulce vaivén.
-Coge. cógeme papiii- suspiraba.
Sacó la verga de entre sus nalgas, estaba exhausto.

Cuando se fue a vivir con ellas, se la cogía nada mas se durmiera mamá.
De puntillas entraba al cuarto donde ella lo esperaba desnuda, lúbrica y gentil.
Otras veces la vestía con adorables vestiditos solo para tener el placer de cogérsela bajo la falda, al tiempo que ella chupaba una paleta.
Parecía que su felicidad no tendría fin, pero sucedió.
Tenía tiempo pensando en ello, y cada vez mas le daba vueltas la cabeza la idea, ese día, un amigo los acompañó hasta el motel.
Quiero que le digas papi a mi amigo, el te quiere conocer y quizá hasta te coja, ¿ tu quieres?
Ella lo miró recelosa, pero no había forma de echarse para atrás, el dinero que le habían pagado por ella lo había gastado ya.
La cámara rodaba, ahora eran tres hombres, La marihuana corría. Ella reía como la primera vez.
Una mujer le ofreció los senos, a los doce años no había probado nunca un seno, se aferró a ella. La mujer le metía la mano en su abertura, papi estaba ahí, pero papi ya no sonreía, ahora se cogía a una niña mas pequeña que la mujer llevó. La niña lloraba y el decía suavemente, vamos reina, dale a papi lo que quiere...
Ahora eran dos niñas que la misma mujer había traído, la mujer filmaba y papi cogía a las dos niñas, ella apenas podía respirar bajo el corpulento cuerpo de un hombre que le metía despiadadamente un pene enorme, respiraba como cerdo y olía como tal, lo abrazó con las piernas y se dejó hacer, ahora un hombre delgado le metía el pene en la boca y el otro en el ano,,,se estaba cansando de esos juegos.
Cuando cumplió los quince, papi y mami se divorciaron, el se casó con una mujer que tenía dos hijas de siete años, gemelas.
Conocía como ganar dinero, satisfacía a domicilio a viejas damas ricas y curas recatados, se le sentó encima a muchos políticos y muchas esposas ociosas encontraron en su clítoris la voluptuosidad que le faltaba a sus vidas.
Pero no encontraba nada que le satisfaciera.
Un día le ofrecieron filmar con un perro. Ella aceptó.
Llegó temblando ansiosa a la dirección en el papel, y una figura conocida le abrió la puerta: ¡papi! Dijo, y entró.
Papi ahora se dedicaba a vender películas. Tenia una veintena de niñas trabajando en esa casa, niñas que después mandaba fuera del país.
Papi la cogió por el puro gusto de volverla a ver, le explico entre mamada y mamada, que pretendía filmarla cogiendo a un perro.

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